miércoles, 4 de noviembre de 2015

Formidable votación en blanco y no marcada el 25 de octubre

Autor invitado:
Juan Sánchez Ramírez
Promotor del Voto en Blanco

Hay una masa de votación que no es destacada ni reseñada por la gran mayoría de medios de comunicación. Diríamos que le tienen pánico pues aparece como un nubarrón en el horizonte, preludiando la tormenta que puede azotar a un régimen político en el cual hay millones que no creen. Nos referimos al voto en blanco; al cual hay que sumar, por el significado que igualmente tiene, los votos no marcados. Excluyo los nulos, porque en ellos se puede manifestar error del votante.

El cuadro siguiente, construido tomando los datos de que aparecían en la página oficial de la Registraduría Nacional el día 29 de octubre, habla por sí mismo.

Corporación
% mesas escrutadas
% votación
Votos depositados
Válidos
Blanco (B)
No marcados (NM)
Nulos
Total B+NM
% en B y NM respecto a depositados
Alcaldía
99,82
59,32
20.046.042
19.065.827
723.163
547.991
432.224
1.271.154
                    6,34
Gobernación
99,69
60,31
17.128.262
15.092.672
1.195.657
1.639.781
395.809
3.231.247
                  18,87
Concejos
97,84
57,6
19.466.636
17.819.582
1.106.088
774.373
872.681
2.753.142
                  14,14
Asambleas
98,25
58,92
16.732.650
14.015.958
1.854.623
1.916.069
800.623
4.571.315
                  27,32
JAL
98,92
54,44
9.107.676
7.626.951
2.063.032
1.015.876
464.849
3.543.757
                  38,91

El Voto en blanco expresa un repudio y rechazo al conjunto de las instituciones del régimen político y la decisión de un votante independiente (que no debe ni paga favores ni recibe dádivas de candidato o partido) de expresar con claridad ese rechazo.
Excepto en el caso de las alcaldías, el porcentaje de votos en blanco y no marcados supera a cualquiera de los partidos. A manera de ejemplo, mientras el total de votos para gobernaciones del partido de la U fue de 1.631.177, el total de votos en blanco y no marcados es 2.835.438 (1.195.657 en blanco más 1.639.781 no marcados). Para asambleas las cifras son 2.311.325 para las listas presentadas a nombre del partido de la U mientras que el total de votación en blanco y no marcada para esas corporaciones asciende a 3.770.692 (1.854.623 en blanco más 1.916.069 no marcados).
Nadie puede afirmar que el voto en blanco sea un voto “despolitizado” o “reaccionario”. Las prebendas que concede el estado a los votantes no alcanzan por sí mismas a explicar lo que es necesario señalar como un verdadero fenómeno en crecimiento en el país. Si se comparan la votación del Polo Democrático Alternativo con las masas de voto en blanco y no marcado los resultados deberían hacer reflexionar a los agrupamientos constitutivos del Polo respecto a cuál era la mejor opción para golpear al régimen político –como ellos de palabra proclaman.
Mientras el Polo obtuvo para concejos la suma de 690.431 votos, el total de voto en blanco casi lo duplica (1.106.088) y si se suman el voto en blanco y no marcado se obtiene 1.880.461, que casi llega a triplicarlo. El contraste es más marcado, a favor del voto en blanco y no marcado comparado con la votación al Polo, en las cifras de Asambleas: 435.121 para las listas del Polo frente a 1.854.623 votos en blanco para estas corporaciones y 1.916.069 no marcados, totalizándose entre blanco y no marcados 3.770.698; más de ocho veces y media la votación del Polo.
Las cifras de la votación en blanco y no marcado son altísimas, enormes, y  tienen una trascendental importancia política que habrá que analizar detenidamente. Desde el punto de vista de una opción revolucionaria, que planteó públicamente el llamado de unidad alrededor de esa opción a todas las fuerzas que se reclaman contrarias al actual régimen político –llamado que fue desatendido– tenemos que señalar que esos resultados del voto en blanco muestran un terreno fértil para propuestas de participación electoral que confronten a ese régimen.

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