Colombia enfrenta el reto mundial de ponerle fin a la mutilación genital femenina

Bogotá, febrero de 2016. En el marco de la conmemoración del Día Internacional de Tolerancia Cero con la mutilación genital femenina, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Fondo para la Infancia de Naciones Unidas (UNICEF), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) presentan los retos globales que enfrenta Colombia para erradicar ésta práctica para el año 2030. En el mundo esta práctica se presenta en las regiones occidental, oriental y nororiental de África, en algunos países de Asia y del Oriente Medio. En los 29 países de estos continentes, 140 millones de niñas y mujeres han experimentado alguna forma de mutilación en sus genitales. Colombia, continúa siendo el único país de América Latina y el Caribe donde se ha reconocido la existencia de la práctica en el Pueblo Indígena Embera. La mutilación genital femenina (MGF) refleja y refuerza la discriminación hacia las mujeres y las niñas y genera graves afectaciones a su vida y salud, perpetuando este ciclo en detrimento del desarrollo de la humanidad. En Colombia, se reconocen los avances en la sensibilización y el diálogo intercultural y el trabajo de las Organizaciones Indígenas, así como el compromiso del Estado en su erradicación. Sin embargo, se requieren mayores esfuerzos que respondan al reto de la erradicación definitiva de la mutilación genital femenina para el año 2030. La nueva agenda de Desarrollo Sostenible reconoce a la MGF como una preocupación mundial, por lo que Colombia enfrenta grandes retos para alcanzar la meta de “Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina” en el año 2030, para el cumplimiento del Objetivo N° 5 presentado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, dirigido a “Lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas”.
Es un compromiso compartido tomar acciones correspondientes a los grandes compromisos que tiene el país y aumentar la capacidad de respuesta de las instituciones, organizaciones y autoridades indígenas, la cual debe ser proporcional al reto mundial de eliminación definitiva de la práctica. Es por ello, que se debe fortalecer los esfuerzos interinstitucionales para que la vida de las niñas y las mujeres primen y se convierta en acciones que contribuyan con el reto mundial que enfrenta el país. Colombia se encuentra en un momento decisivo para la construcción de una paz sostenible, garantizar la salud, bienestar y la vida de las niñas y las mujeres es necesario para que ésta paz sea posible.
0