Ante la marcha uribista, repudio obrero y popular

El gobierno no logró cumplir el plazo para la firma de la paz propuesto para el 23 de marzo, sin embargo, a pesar de las diferencias sobre el mecanismo para la dejación de las armas, y el carácter y objetivo de las zonas de concentración de las tropas guerrilleras, lo más probable es que el acuerdo se concrete en el mediano plazo. Como revolucionarios hemos presentado públicamente nuestra posición crítica frente a este proceso, exigiendo la convocatoria de una asamblea nacional constituyente democrática y soberana en lugar del antidemocrático plebiscito. En ese marco se ubica la marcha uribista del 2 de abril, engañosamente se llama a sectores de trabajadores a que salgan ese día contra los planes de Santos. Debemos advertir a los trabajadores sobre este engaño oportunista. La marcha del 2 de abril claramente auspiciada por un sector de la ultra derecha, da cuenta de las contradicciones interbuguesas entre el sector uribista y el santista, las cuales pueden resumirse en marcadas diferencias sobre el proceso de integración de las FARC al régimen político, en ese sentido los uribistas protestan contra la impunidad para las FARC y por más impunidad para sus dirigentes, pero no solo por eso, a pesar de que prácticamente con el acuerdo de justicia transicional el uribismo tiene garantizada la impunidad más completa. Se trata además de que al representar dos sectores diferentes de la economía (narco-latifundista y financiero-industrial), tienen contradicciones y diferencias en cómo se debe conducir el Estado, en ese sentido estos sectores se diferencian en cuestiones como el desarme, la concentración de los guerrilleros desmovilizados, su posible participación en política entre otras; mucho de eso tiene que ver con el control de los territorios y las zonas en disputa, lo que es clave para los negocios del sector uribista y también para los planes para el extractivismo minero-energético. Según los demagogos del uribismo “Santos le está entregando el país a las FARC” con la ayuda de sus amigos “castrochavistas”, nada más lejos de la realidad. No existe la menor posibilidad de que un gran burgués como Santos le entregue el país -y sus negocios- a una guerrilla por más que esta guerrilla haya renunciado a su programa. En este momento los gobiernos del llamado castrochavismo están comprometidos con la conciliación con el imperialismo norteamericano, lo que se materializa en la visita de Obama a Cuba, y no tienen la menor intención de fomentar la toma del poder por parte de las FARC, al contrario están comprometidos a fondo por su desmovilización. Lo que si vemos es que Santos, al igual que su antecesor Uribe, le está entregado la riqueza del país a las multinacionales, lo que vemos es que hace rato la burguesía colombiana le entregó la soberanía del país al imperialismo norteamericano de lo que no debe quedar duda con la aplicación del plan PAZ COLOMBIA, continuidad del PLAN COLOMBIA, no se trata de una política contraria, sino de la directa continuidad y la injerencia mediada por más de 450 millones de dólares que entrarán en el periodo del posconflicto. Es posible que para trabajadores, campesinos y sectores populares que ven con escepticismo el proceso de paz, y son víctimas del gobierno de Santos y sus nefastas políticas económicas y sociales, sean atractivas este tipo de convocatorias, más aún cuando engañosa y descaradamente llaman a marchar contra Santos y su política económica contra los impuestos y el desempleo, pero no podemos dejarnos engañar, esta convocatoria no es de los trabajadores, esta convocatoria es de sectores que pretenden apropiarse de sus reivindicaciones para instrumentalizarlas en su cruzada reaccionaria. Recordemos que la convoca Uribe, el autor de la nefasta Ley 100 que eliminó la seguridad social y la convirtió en negocio privado. No puede existir mayor cinismo que el del Centro Democrático en cabeza de Uribe, quienes ahora se declaran perseguidos políticos cuando en su gobierno se presentaron de forma sistemática toda suerte de violaciones a las libertades democráticas, de la mano de su hoy enemigo Juan Manuel Santos corresponsable por los falsos positivos como Ministro de Defensa. Las políticas del gobierno de Santos en materia económica son la continuidad de las aplicadas por el de Uribe del cual fue ministro durante ambos periodos; la salud, educación y políticas sociales sufrieron durante su gobierno enormes golpes; se perdieron conquistas históricas de los trabajadores como las horas extras, se aumentó la edad de pensión y se aumentaron los impuestos a las clases medias y bajas, por mencionar solo algunas perlas del largo listado. Actualmente por lo menos diez funcionarios del alto gobierno uribista se encuentran investigados por múltiples delitos, además de varios familiares de Uribe detenidos. Desde luego la decisión de perseguirlos judicialmente o no, es una decisión política del santismo que intenta presionar a este sector para que deje de torpedear sus planes y su proceso de paz, pero esto no los convierte en inocentes, por el contrario, son responsables de una de las etapas más oscuras de la historia nacional. Esperamos que este 2 de abril ningún trabajador salga a esas movilizaciones, que ningún trabajador, estudiante o campesino se preste para legitimar una convocatoria reaccionaria, expresemos nuestro repudio quedándonos en casa; la lucha contra el gobierno de Santos la damos con independencia de los partidos burgueses, en el terreno del movimiento obrero y popular, en ese sentido llamamos a no dejarse engañar y a recargar fuerzas para salir el 1 de mayo a las calles por nuestros derechos. En este 1 de mayo, día internacional de la clase obrera, tenemos el deber de llenar las calles y plazas.
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