domingo, 15 de enero de 2017

Los Países Bajos podrían permitir el suicidio asistido para ancianos sanos



En los Países Bajos, un país que presume de su liberalismo, una propuesta para legalizar el suicidio asistido de ancianos con buena salud pero que sientan que ya han vivido lo suficiente ha desatado una tormenta ética en algunos círculos. En 2001, los Países Bajos se convirtieron en el primer país del mundo en legalizar la eutanasia para pacientes que sufrían gran dolor y no tenían posibilidades de cura.

Ahora algunos críticos sostienen que el país ha ido demasiado lejos con una propuesta de ley que permitiría a personas que no sufren ningún padecimiento médico buscar el suicidio asistido si sienten que “ya terminaron de vivir”. Quienes proponen la ley argumentan que limitar la eutanasia a los pacientes con enfermedades terminales ya no es suficiente, y que los ancianos tienen derecho a terminar su vida con dignidad y cuando lo elijan.
 
Edith Schippers, la ministra de salud, leyó una carta ante el parlamento de los Países Bajos la semana pasada en la que defiende la medida. Es necesario, afirmó, atender las necesidades de “los ancianos que carecen de la posibilidad de continuar su vida de manera significativa, que luchan con la pérdida de su independencia y una movilidad reducida, y que se sienten solos, en parte por la pérdida de seres queridos, y que cargan con el peso de una fatiga generalizada, su deterioro y la pérdida de su dignidad personal”.


Mientras que el suicidio asistido por el Estado es muy controvertido en muchos países, la práctica ha ganado una gran aceptación en los Países Bajos. En 2015, la eutanasia fue la causa de 5516 muertes, o casi el 4 por ciento de todas las muertes en el país, según una agencia gubernamental.

Sin embargo, hay quienes se oponen y afirman que esta última propuesta amenaza con llevar al país hacia una peligrosa pendiente ética y moral. Señalan que la propuesta ni siquiera especifica la edad mínima a la que podría aplicarse la ley.

Algunos grupos cristianos también se manifestaron fuertemente contra la propuesta de ley, pues afirman que promovería lo que llamaron asesinato sancionado por el Estado.


“El mito es que se trata de una decisión meramente personal, pero siempre afecta también a la familia, la comunidad, los profesionales de la salud y, en última instancia, a la sociedad”, dijo Gert-Jan Segers, el líder de un partido cristiano parlamentario.
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