📰 Crisis de coherencia en la Alcaldía Mayor de Bogotá: renuncias masivas y contradicciones en la gestión de Carlos Fernando Galán
Por Editson Romero Angulo
Año y medio después de asumir el liderazgo de la capital, la administración de Carlos Fernando Galán enfrenta una tormenta política y administrativa que pone en entredicho su modelo de gerencia pública. La reciente solicitud de renuncia protocolaria a los 20 alcaldes locales de Bogotá ha desatado una ola de críticas, no solo por el impacto institucional que implica, sino por la evidente contradicción con los discursos previos del propio gobierno distrital.
📉 De la exaltación al desmonte: ¿Qué pasó con el modelo local?
Durante los
primeros meses de su mandato, Galán promovió con entusiasmo el fortalecimiento
de las alcaldías locales. Se habló de meritocracia, participación ciudadana y
transparencia. Más de 2.600 ciudadanos participaron en el proceso de selección,
se realizaron audiencias públicas y se exaltó el papel de los alcaldes como
referentes de liderazgo territorial.
Incluso, en
abril de 2025, la administración presentó el “Acuerdo Colectivo entre Alcaldías
Locales por la Transparencia”, calificándolo como un hito sin precedentes. Se
destacaron alertas tempranas que evitaron el mal uso de recursos por más de
10.000 millones de pesos. El mensaje era claro: las alcaldías locales eran el
brazo confiable del gobierno distrital.
⚠️ Renuncias en bloque: ¿control o improvisación?
El 28 de
agosto, el secretario de Gobierno, Gustavo Quintero, anunció por redes sociales
que, por instrucción del Alcalde Mayor, se solicitaba la renuncia protocolaria
de todos los alcaldes locales. El argumento oficial: reforzar el control y
seguimiento de su gestión.
Sin embargo,
esta decisión coincide con la inminente publicación de un informe de la
Contraloría de Bogotá sobre presuntas irregularidades en contratación en varias
localidades. Además, 12 de las 20 alcaldías no han superado el 50 % de
ejecución presupuestal, siendo Bosa la de menor desempeño.
🗣️ Reacciones: clientelismo, falta de liderazgo y
crisis administrativa
El concejal Ángelo Schiavenato calificó la medida como un “mensaje clientelista” y una estrategia para facilitar la aprobación de un nuevo impuesto de alumbrado público. Según él, la solicitud de renuncias revela la improvisación y el caos administrativo que atraviesa la ciudad: proyectos de inversión frenados, contratación comunitaria en suspenso y una ciudadanía cada vez más indignada.
🧭 ¿Y ahora qué?
La Alcaldía
Mayor deberá decidir si acepta o no cada una de las renuncias, lo que abre la
puerta a una posible reestructuración total del liderazgo territorial. Pero más
allá del relevo de funcionarios, lo que está en juego es la credibilidad de un
modelo de gestión que prometía rigor y transparencia, y que hoy se tambalea
entre contradicciones y urgencias políticas.
Bogotá no
solo necesita eficiencia: exige coherencia. Y en este momento, esa parece ser
la mayor deuda de la administración Galán.