Una celda, un fogonazo y el silencio: el caso que desgarra a la familia Guerra Avellaneda
Por. Editson Romero Angulo
Periodista cundinamarqués
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El impacto inmediato
El ingreso hospitalario no solo marcó el inicio de una lucha por la vida de Manuel Sebastián, sino también de una crisis familiar. Pablo Yahir Guerra, su hermano, relató en una carta enviada a la Defensoría del Pueblo — En la carta se narra el episodio que ha dejado profundas secuelas físicas, psicológicas y emocionales en el herido y en su entorno.
Versiones encontradas
La primera versión oficial, entregada por la Policía de Cundinamarca, señalaba que Manuel Sebastián había sufrido un accidente en la calle: encendió un fósforo y prendió su camiseta, lo que derivó en su traslado al centro de salud de Choachí.
Sin embargo, el relato del propio afectado contradice esa explicación. Según lo que contó a su familia, el fuego se produjo dentro de una celda de la estación de Policía de Choachí. “No sabe cómo salió un fogonazo, pidió auxilio; y no llegó nadie. Transcurrido un tiempo llegaron los policías, pero ninguno tenía la llave de la celda”, relató Pablo Yahir a la Defensoría.
Evidencias en la estación
La confusión persiste
Otra versión distinta cuenta que: que Manuel Sebastián habría intentado escapar y él mismo provocó el fuego. Tres relatos diferentes —el parte policial inicial, el testimonio del herido y la explicación de un funcionario— mantienen la incertidumbre sobre lo ocurrido.
⚖️ Secuelas y exigencia de claridad
Las quemaduras de segundo y tercer grado comprometen seriamente la integridad física de Manuel Sebastián y, de acuerdo con la historia clínica, podrían dejar secuelas permanentes. La familia Guerra Avellaneda exige claridad y transparencia en la investigación, mientras enfrenta el dolor de ver a su ser querido debatirse entre la recuperación y las consecuencias de un hecho aún sin esclarecer.