Una celda, un fogonazo y el silencio: el caso que desgarra a la familia Guerra Avellaneda

Por. Editson Romero Angulo

Periodista cundinamarqués


El primer día del año, cuando la mayoría de familias celebraban la llegada del 2026, la familia Guerra Avellaneda comenzó a vivir una pesadilla. Manuel Sebastián Guerra, joven residente de Choachí, fue internado de urgencia en el Hospital Simón Bolívar de Bogotá con quemaduras que, según la historia clínica, cubren entre el 50 % y el 59 % de su cuerpo. La gravedad de las lesiones obligó a dos intervenciones quirúrgicas y a un tratamiento especializado que aún continúa.

El impacto inmediato


El ingreso hospitalario no solo marcó el inicio de una lucha por la vida de Manuel Sebastián, sino también de una crisis familiar. Pablo Yahir Guerra, su hermano, relató en una carta enviada a la Defensoría del Pueblo — En la carta se narra  el episodio que ha dejado profundas secuelas físicas, psicológicas y emocionales en el herido y en su entorno.

Versiones encontradas


La primera versión oficial, entregada por la Policía de Cundinamarca, señalaba que Manuel Sebastián había sufrido un accidente en la calle: encendió un fósforo y prendió su camiseta, lo que derivó en su traslado al centro de salud de Choachí.
Sin embargo, el relato del propio afectado contradice esa explicación. Según lo que contó a su familia, el fuego se produjo dentro de una celda de la estación de Policía de Choachí. “No sabe cómo salió un fogonazo, pidió auxilio; y no llegó nadie. Transcurrido un tiempo llegaron los policías, pero ninguno tenía la llave de la celda”, relató Pablo Yahir a la Defensoría.

Evidencias en la estación



Cuando Pablo acudió a reclamar las pertenencias de su hermano, encontró la celda con daños visibles por fuego y un intenso olor a combustible. Personal de la estación limpiaba el lugar mientras confirmaban que Manuel Sebastián había estado allí encerrado, acompañado de agentes auxiliares y de mando.
Las pertenencias entregadas fueron mínimas: un teléfono móvil y una caja de cigarrillos. Las grabaciones de seguridad, según le informaron, solo podrían ser solicitadas mediante abogado o derecho de petición.

La confusión persiste

Otra versión distinta  cuenta que: que Manuel Sebastián habría intentado escapar y él mismo provocó el fuego. Tres relatos diferentes —el parte policial inicial, el testimonio del herido y la explicación de un funcionario— mantienen la incertidumbre sobre lo ocurrido.

⚖️ Secuelas y exigencia de claridad

Las quemaduras de segundo y tercer grado comprometen seriamente la integridad física de Manuel Sebastián y, de acuerdo con la historia clínica, podrían dejar secuelas permanentes. La familia Guerra Avellaneda exige claridad y transparencia en la investigación, mientras enfrenta el dolor de ver a su ser querido debatirse entre la recuperación y las consecuencias de un hecho aún sin esclarecer.