“Uribismo en fractura : Cabal y Lafaurie Dinamitan al Centro Democrático en Plena Carrera Presidencial”
El Centro Democrático, otrora bastión monolítico
del uribismo, enfrenta una fractura que amenaza con pulverizar su unidad en el
momento más crítico: la antesala de las elecciones presidenciales. La senadora María
Fernanda Cabal y el dirigente gremial José Félix Lafaurie, dos de
las figuras más influyentes del partido, anunciaron su intención de escindirse
tras la designación de Paloma Valencia como candidata única a la
Presidencia.
La decisión, revelada en una carta de Lafaurie,
expone las grietas internas y cuestiona la legitimidad del mecanismo de
selección. Según el presidente de Fedegán, el proceso estuvo plagado de
irregularidades: encuestadoras sin verificación jurídica, procedimientos sin
respaldo normativo y una elección “carente de garantías”. En sus palabras, el
partido habría transitado “por el filo de la vulneración de los principios
legales”.
Aunque Lafaurie insiste en que no buscan
deslegitimar la candidatura de Valencia, su mensaje es contundente: “No
queremos continuar en el Centro Democrático, sentimos que no tenemos espacio”.
La propuesta de escisión apunta a que Cabal lidere una nueva colectividad con
personería jurídica propia, un golpe que podría redefinir el mapa político del
uribismo.
Mientras tanto, Valencia intenta contener la hemorragia política pidiendo a Cabal que no abandone el partido, y el director de la colectividad defiende la encuesta que la proclamó como candidata. Sin embargo, el daño ya está hecho: el uribismo enfrenta una crisis de confianza, legitimidad y cohesión que amenaza con convertirlo en un actor debilitado en la contienda electoral.
Esta ruptura no solo desnuda las
tensiones internas, sino que plantea una pregunta incómoda: ¿es el Centro
Democrático capaz de sobrevivir sin sus voces más críticas y con un liderazgo
cuestionado desde adentro?
Análisis comparativo del impacto de la
fractura del Centro Democrático
1. Centro Democrático (fracturado)
- Debilidad interna: La salida de
Cabal y Lafaurie implica pérdida de figuras con fuerte arrastre en
sectores conservadores y rurales.
- Efecto inmediato: Dispersión del
voto uribista, que históricamente ha sido decisivo en elecciones
presidenciales.
- Riesgo
estratégico: La división puede restar legitimidad a la candidatura
de Paloma Valencia, debilitando la narrativa de unidad y continuidad del
uribismo.
- Posible consecuencia: Dos colectividades compitiendo por el mismo electorado de derecha, lo que fragmenta la base y reduce capacidad de negociación en alianzas.
2. Partido Liberal
Ventaja relativa: El liberalismo, pese a sus propias tensiones internas, ha logrado mantener cohesión en torno a liderazgos tradicionales y alianzas pragmáticas.
Comparación: Mientras el Centro Democrático se divide, el Liberal puede capitalizar la imagen de estabilidad y presentarse como opción moderada frente al caos uribista.
Impacto electoral: Podría atraer votantes desencantados de la derecha que buscan estructuras más sólidas.
3. Partido Conservador
Oportunidad estratégica: El conservatismo, aunque debilitado en los últimos años, puede reposicionarse como refugio para votantes tradicionales que rechacen la división del uribismo.
Comparación: A diferencia del Centro Democrático, el Conservador no enfrenta una fractura tan visible, lo que le permite proyectar continuidad y orden.
Impacto electoral: Podría recuperar protagonismo en regiones donde el uribismo era dominante.
4. Partido Verde / Coaliciones alternativas
Ventaja táctica: La crisis del uribismo abre espacio para que partidos alternativos se presenten como opción fresca frente a la vieja política.
Comparación: Mientras el Centro Democrático se desgasta en disputas internas, los verdes y coaliciones progresistas pueden enfocar su discurso en propuestas y renovación.
- Impacto electoral: Mayor capacidad
de atraer jóvenes y sectores urbanos desencantados con la derecha.
5. Pacto Histórico (Gobierno Petro)
Posición estratégica: Aunque enfrenta críticas por gestión, la fractura del uribismo le quita presión como principal blanco opositor cohesionado.
Comparación: El Pacto Histórico puede aprovechar la división para reforzar su narrativa de que la derecha está debilitada y sin proyecto común.
- Impacto electoral: Menor riesgo de
enfrentar un bloque sólido de oposición en primera vuelta.
Conclusión
La escisión del Centro
Democrático no solo debilita su capacidad de competir como bloque, sino que redistribuye el tablero político:
- Liberal y
Conservador
pueden capitalizar la imagen de estabilidad.
- Verdes y
alternativos ganan espacio en el discurso de renovación.
- Pacto Histórico se beneficia de
una oposición fragmentada.
En síntesis, la fractura del
uribismo convierte a su electorado en un botín disputado por partidos
tradicionales y alternativos, reduciendo su peso como fuerza decisiva y
aumentando la volatilidad del escenario electoral.