📢 Hashtag para redes: #FaunaPolítica El zoológico del poder: sátira en clave animal

Por. Editson Romero Angulo
Periodista 

En la política, los discursos se disfrazan de solemnidad, pero basta observar con atención para descubrir que detrás de cada traje y cada promesa late un instinto animal. La escena pública es un zoológico donde los protagonistas se autoproclaman tigres, jaguares, palomas o camaleones, mientras los micos saltan entre leyes y comisiones.

El tigre y el jaguar rugen con ímpetu, convencidos de que su ferocidad basta para dominar la selva del poder. Sin embargo, sus rugidos suelen perderse en el eco de promesas incumplidas, más cercanos al espectáculo que a la acción. La paloma, símbolo de paz, se queda atrapada en negociaciones interminables, incapaz de levantar vuelo. El camaleón, por su parte, no engaña a nadie: cambia de color según la ocasión, se acomoda a la conveniencia y sobrevive gracias a su habilidad para mimetizarse.

Y en lo alto de los árboles legislativos, los micos hacen de las suyas: pequeños añadidos que se cuelan en proyectos de ley, travesuras disfrazadas de artículos, saltos oportunistas que favorecen intereses particulares.

La sátira revela lo que la ciudadanía percibe: que la política es un ecosistema donde cada especie busca sobrevivir, aunque sea a costa del bien común. El problema no es la diversidad de animales, sino que el zoológico se ha convertido en circo, y los ciudadanos, espectadores involuntarios, deben soportar las acrobacias de quienes deberían gobernar con seriedad.

Reírse de esta fauna es también un acto de resistencia. La risa desnuda la farsa, devuelve perspectiva y recuerda que el poder, por más solemne que se presente, sigue siendo un teatro de instintos.