#RutaQueTransforma La ciclorruta que se hizo esperar: Funza y Siberia pedalean hacia un nuevo comienzo
Periodista cundinamarqués
📢 MENSAJE DE URGENCIA –
EL
HUMANITARIO
¿Quién
informa cuando los medios callan? El Humanitario sigue encendido gracias a ti.
👉 https://buymeacoffee.com/elhumanitario
“Arrancan las obras de la ciclorruta entre Funza y Siberia que tanto queríamos y tanto necesitábamos”, dijo el gobernador Jorge Emilio Rey Ángel, con un tono que mezcló alivio, promesa cumplida y visión de futuro. No era una frase retórica. Durante años, este tramo ha sido escenario de trayectos peligrosos, de bicicletas compartiendo asfalto con camiones de carga y de historias que, demasiadas veces, terminaban en cifras de siniestralidad.
La nueva ciclorruta no es una más. Con 3,80 metros de ancho, se convierte en la más amplia de Colombia, un gesto técnico y político que redefine cómo se concibe la movilidad sostenible en el país. Más que una franja pintada, es una vía pensada para proteger la vida de cerca de 9.000 biciusuarios que a diario se desplazan hacia zonas industriales y centros de trabajo.
El proyecto, que intervendrá 6,41 kilómetros —5,29 en Funza y 1,25 en Tenjo—, hace parte de un circuito regional de 25 kilómetros que conectará a Funza, Mosquera y Madrid hasta el sector de El Corzo. Una red que, por primera vez, permite imaginar recorridos continuos, seguros y dignos para quienes eligieron la bicicleta no solo como medio de transporte, sino como forma de vida.
| Alcaldesa de Funza, Jeimmy Villamil Buitrago |
La alcaldesa de Funza, Jeimmy Villamil Buitrago, lo resumió sin rodeos: “Esta obra es una necesidad histórica en nuestro municipio”. Y lo es. En un corredor que recientemente registró cerca de 370 incidentes viales, la ciclorruta aparece como una respuesta concreta a una deuda acumulada con los trabajadores que pedalean antes del amanecer y regresan al anochecer.
Detrás del anuncio hay números que también hablan. La inversión de $27.700 millones es fruto de una compleja cofinanciación: recursos de la Nación, de la Gobernación de Cundinamarca y del municipio de Funza, alineados bajo un mismo objetivo. No es solo infraestructura; es coordinación institucional puesta al servicio de la seguridad vial.
Las especificaciones técnicas refuerzan el mensaje. Luminarias solares para iluminar la madrugada, andenes amplios que separan peatones y ciclistas, y un puente sobre el humedal Gualí que garantiza continuidad sin sacrificar el entorno ambiental. Cada detalle parece pensado para que la ciclorruta no sea un parche, sino un estándar.
Mientras las primeras máquinas entran en acción, los ciclistas siguen pasando, observando, midiendo el cambio que se avecina. Esta vez, el camino no se siente improvisado. Esta vez, la ruta parece ir, de verdad, hacia adelante.