Periodista
Introducción
| Lucho Acosta Min Igualdad y Equidad con Armando Benedetti Min Gobierno |
“La
participación colombiana busca abrir espacios de reflexión sobre temas que
marcan la vida cotidiana de millones de personas, el cuidado comunitario, la
soberanía alimentaria, la igualdad de género, la transformación productiva y la
superación de la pobreza.”
El cuidado comunitario como eje de integración
El primer evento destacado, “El cuidado de la vida desde el sur global”, plantea un intercambio de experiencias entre África y América Latina. Este espacio reconoce que las prácticas de cuidado, históricamente invisibilizadas, han sido esenciales para sostener el tejido social y proteger a poblaciones excluidas.
- Dimensión histórica: El cuidado comunitario ha
sido una práctica ancestral en comunidades afrodescendientes, indígenas y
campesinas, donde la solidaridad y la reciprocidad garantizan la
supervivencia colectiva.
- Dimensión política: Al situar el cuidado en el
centro de la agenda, el Ministerio de Igualdad y Equidad lo convierte en un
asunto de política pública, trascendiendo la visión doméstica o privada.
- Dimensión comparativa: La participación de países
como Kenia y Zimbabue junto a Uruguay y Brasil permite identificar
paralelismos en cómo las comunidades han enfrentado crisis sociales,
económicas y ambientales mediante redes de apoyo mutuo.
Este
enfoque se inscribe en la corriente de pensamiento del feminismo comunitario
y decolonial, que reivindica el cuidado como práctica política y como
resistencia frente a modelos extractivistas y patriarcales.
El cacao como semilla de transformación social
El
segundo evento, “Cacao: Semilla de Transformación Social”, conecta la
producción agrícola con la construcción de paz y autonomía económica. El cacao,
más allá de ser un producto de exportación, se convierte en símbolo de arraigo
territorial y herramienta de inclusión.
- Dimensión económica: Delegaciones de Ecuador,
Brasil, Ghana y Costa de Marfil compartirán experiencias sobre la
transformación y comercialización sustentable del cacao. Esto abre un
espacio de aprendizaje para comunidades campesinas y afrocolombianas que
buscan fortalecer cadenas productivas locales.
- Dimensión social: El cacao se presenta como
instrumento de paz, especialmente en territorios afectados por el
conflicto armado en Colombia, donde su cultivo ha reemplazado economías
ilícitas y ha generado alternativas de desarrollo.
- Dimensión cultural: El cacao es también un
símbolo de identidad y memoria, vinculado a prácticas ancestrales de
cultivo y consumo que refuerzan la soberanía alimentaria.
La
articulación entre África y América Latina en torno al cacao refleja un diálogo
Sur-Sur que trasciende lo económico y se convierte en un proyecto de
integración cultural y político.
CELAC-África: un puente Sur-Sur
Lucho Acosta
Min Igualdad y Equidad
El Foro
CELAC-África se configura como un espacio de diplomacia horizontal,
donde las regiones hermanas comparten desafíos comunes: pobreza, desigualdad,
exclusión y crisis alimentaria. La apuesta colombiana, liderada por el
Ministerio de Igualdad y Equidad, busca construir puentes que permitan:
- Reconocer luchas
compartidas: La
pobreza y la desigualdad no son problemas aislados, sino retos
estructurales que requieren soluciones colectivas.
- Visibilizar prácticas
locales: El
cuidado comunitario y la producción de cacao son ejemplos de cómo las
comunidades generan alternativas desde abajo.
- Inspirar políticas públicas: La integración Sur-Sur
puede nutrir la formulación de políticas más inclusivas, basadas en
experiencias reales y no en modelos impuestos.
Conclusión
El
boletín del Ministerio de Igualdad y Equidad no es solo un anuncio
institucional, sino un documento programático que revela cómo Colombia
busca posicionarse en la agenda internacional desde una perspectiva crítica y
comunitaria. Al situar el cuidado y el cacao en el centro del debate, se
reivindican prácticas históricamente invisibilizadas y se proyecta un modelo de
integración Sur-Sur basado en la solidaridad, la igualdad y la soberanía.
Este
enfoque abre la posibilidad de repensar la cooperación internacional no como transferencia
vertical de recursos, sino como intercambio horizontal de saberes y
experiencias. En ese sentido, el Foro CELAC-África se convierte en un
laboratorio político y social donde se ensayan nuevas formas de construir
justicia global desde los territorios.