Las debilidades históricas de la izquierda colombiana — entre la exclusión, la fragmentación y la reinvención
Por Editson Romero Angulo
Periodista
Orígenes y primeras expresiones (1920–1935)
El llamado Partido Socialista Revolucionario (PSR) no fue formalmente fundado en 1928, sino que se consolidó entre 1924 y 1926 como una organización de inspiración marxista vinculada al movimiento obrero. Su protagonismo coincidió con conflictos laborales como la huelga de las bananeras, que desembocó en la Masacre de las Bananeras (diciembre de 1928), documentada en archivos militares y debates del Congreso de la época.
Figuras como María
Cano e Ignacio Torres Giraldo fueron centrales en la agitación social, pero el
PSR tuvo una vida orgánica breve. En 1930, bajo orientación de la Internacional
Comunista, se transformó en el Partido Comunista Colombiano, hecho reconocido
en registros partidarios y estudios académicos.
El Partido Comunista y la marginalidad institucional (1930–1980)
El PCC participó en la vida política legal durante la República Liberal (1930–1946), pero fue proscrito en distintos momentos, especialmente tras la violencia bipartidista y durante el estado de sitio. Su relación con movimientos campesinos armados en regiones como el Sumapaz y el Tolima está documentada en informes de seguridad del Estado y en investigaciones como las de la Comisión Histórica del Conflicto.
Sin embargo,
afirmar una relación orgánica directa y permanente con las FARC simplifica un
proceso más complejo: las FARC surgieron formalmente en 1964 tras la operación
militar contra Marquetalia, en un contexto de conflicto agrario y exclusión
política, y aunque compartieron afinidades ideológicas con el PCC, mantuvieron
estructuras diferenciadas durante buena parte de su historia.
La Unión Nacional de Oposición (1972–1982)
La Unión Nacional de Oposición (UNO) fue constituida formalmente en 1972 como una alianza electoral que integró al PCC, sectores de la ANAPO, el MOIR (fundado en 1969) y otros grupos.
Participó en
elecciones legislativas y presidenciales durante la década de 1970, obteniendo
representación limitada pero significativa. No existe evidencia consolidada en
registros judiciales de “decenas de desaparecidos” específicamente vinculados a
la UNO como organización; sin embargo, sí hay documentación de persecución
política general contra movimientos de izquierda en ese periodo, especialmente
bajo el Estatuto de Seguridad durante el gobierno de Julio César Turbay Ayala.
La disolución de la
UNO hacia 1982 respondió más a reconfiguraciones internas y cambios
estratégicos que a un evento único de ruptura.
La Unión Patriótica (1985–2002; restitución en 2013)
La Unión Patriótica (UP) fue creada en 1985 como resultado de los acuerdos de paz entre el gobierno de Belisario Betancur y las FARC. Su participación electoral fue relevante: en 1986 obtuvo 14 congresistas, además de alcaldías y concejalías.
El exterminio de la
UP está ampliamente documentado. Informes oficiales y decisiones judiciales han
reconocido miles de víctimas; estimaciones académicas oscilan entre 3.000 y más
de 5.000 asesinatos, incluyendo candidatos presidenciales como Jaime Pardo Leal
(asesinado en 1987) y Bernardo Jaramillo Ossa (asesinado en 1990).
En 2002, el Consejo
Nacional Electoral retiró la personería jurídica de la UP por no alcanzar el
umbral electoral. Esta fue restituida en 2013 mediante sentencia del Consejo de
Estado, reconociendo que su desaparición obedeció a un contexto de violencia sistemática.
El MOIR y la izquierda sindical (1969–presente)
El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), fundado en 1969, se caracterizó por su independencia tanto del PCC como de las guerrillas. Su influencia en sindicatos, el movimiento estudiantil y gremios productivos ha sido documentada en archivos universitarios y laborales. Fue actor clave en la creación del Polo Democrático Alternativo en 2005.
El Polo Democrático Alternativo (2005–2010s)
El Polo surgió de la fusión del Polo Democrático Independiente y Alternativa Democrática en 2005. Alcanzó su mayor punto con la alcaldía de Bogotá y la candidatura presidencial de Carlos Gaviria Díaz en 2006.
Sin embargo,
escándalos de corrupción como el “carrusel de la contratación” debilitaron
profundamente su credibilidad institucional. La salida de Gustavo Petro en 2010
marcó un punto de inflexión en su fragmentación interna.
El Pacto Histórico (2021–presente)
El Pacto Histórico se constituyó formalmente en 2021 como una coalición electoral. En 2022 logró un hecho inédito: la elección presidencial de Gustavo Petro y una amplia representación en el Congreso.
A diferencia de
experiencias anteriores, su consolidación se ha apoyado en acuerdos
programáticos más amplios y en la institucionalidad electoral vigente.
Debilidades
persistentes: una lectura estructural
A partir de la
evidencia histórica y documental, emergen cuatro debilidades recurrentes:
Fragmentación
organizativa: constante recomposición de partidos y coaliciones.
Violencia política:
factor determinante en la desarticulación de proyectos.
Debilidad
institucional: dificultades para sostener estructuras partidarias estables.
Personalización del
liderazgo: predominio de figuras individuales sobre proyectos colectivos.
Conclusión
La izquierda colombiana no ha sido únicamente víctima de sus divisiones, ni exclusivamente de la violencia: ha sido el resultado de la interacción entre ambos factores. La revisión crítica de sus datos históricos permite corregir imprecisiones y entender que su principal desafío sigue siendo consolidar un proyecto político estable, institucional y duradero.
Solo así podrá
transitar de una historia marcada por la resistencia hacia una de consolidación
democrática sostenible.