sábado, 2 de julio de 2016

RETOS PENDIENTES DE LA TRANSICIÓN HACIA LA PAZ Y CONSTRUCCIÓN DE DEMOCRACIA EN COLOMBIA

POR RODRIGO ROJAS OROZCO*

El acuerdo de cese bilateral definitivo del fuego que se firmó en La Habana entre el gobierno colombiano y los negociadores de las Farc el pasado 23 de junio y que tiene como garantes a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a la CELAC, es el inicio de una ruta para que a partir de la firma definitiva de los pactos de paz, de los cuales hay pendientes varios puntos por concertarse, esta organización insurgente pueda convertirse en un movimiento político con plenas garantías constitucionales y legales.

Este final del camino que se inicia con este acuerdo, tiene- además de los puntos no negociados todavía- varios escollos que superar.



El primer tiene que ver con un recrudecimiento de los grupos neo paramilitares, herencia de un acuerdo que se hizo en el 2006 de sometimiento a la justicia el cual no desmovilizó a todas estas estructuras armadas, conformando nuevas organizaciones denominadas de diversas maneras pero cometiendo los mismos crímenes y agrediendo a dirigentes sociales, líderes de movimientos ambientales y de restitución de tierras.

Estos grupos neo paramilitares comparten influencia en algunas zonas con presencia de las Farc, razón por la cual las comunidades de estas áreas, tienen temores de ser atacados cuando haya la dejación de armas por parte del movimiento insurgente. Por otro lado existe la dolorosa experiencia de la Unión Patriótica, grupo político que fue conformado por las Farc cuando firmaron acuerdos en el pasado con el gobierno de Belisario Betancur (1982-86), y posteriormente fueron perseguidos y asesinados más de 3000 de sus militantes.

Por esto es que se ha insistido tanto en un Sistema Integral de Seguridad para el ejercicio de la política que garantice a los miembros reincorporados y a las comunidades con las cuales han convivido, el respeto a sus vidas.

Un segundo tema es el de los presos políticos y de conciencia, que son acusados de ser miembros de la guerrilla, y que están en condiciones carcelarias terribles, propias de un sistema penitenciario, que tiene un hacinamiento en algunas cárceles de más del 300% y pésima atención médica. El reto es la capacidad del nuevo sistema jurídico que se está creando, para darles una pronta salida a estos presos, ya que una demora en atender este asunto vital, le quitaría credibilidad también a los miembros de las Farc, en la eficacia de este proceso de paz.

Un tercer elemento es la llamada resistencia civil al proceso de paz encabezada por el cuestionado expresidente Álvaro Uribe y grupos económicos que ven en la paz una amenaza a sus negocios. Esta "resistencia" se conjuga con una mala información y difusión de lo acordado en la mesa, que se ha prestado para manipulación negativa y la desinformación de grandes sectores de la opinión pública, que eventualmente en un referendo podrían votar, dado su parcial conocimiento en contra de los acuerdos.

Otro elemento, son las falsas expectativas económicas que se han creado por parte de las regiones que piensan en llegadas masivas de recursos a estas poblaciones, de manera inmediata sin tener en cuenta las dificultades fiscales que atraviesa Colombia por los bajos precios internacionales del petróleo, el carbón y otros minerales que son una fuente fundamental de divisas para el país.

Este acuerdo incluye también la creación de 23 Zonas Veredales Transitorias de Normalización y ocho campamentos que serían los sitios de ubicación de las distintas estructuras militares farianas en el territorio nacional, durante 180 días, anteriores a la dejación de las armas. Sin duda representa un gran reto para el gobierno nacional el poder disuadir a los poderes políticos regionales y algunas organizaciones sociales que se oponen a la creación de estas zonas en sus territorios.

A manera de conclusión, hay que señalar que todo se relaciona con una deficiente pedagogía y explicación de las bondades de la solución negociada para mostrar a toda la comunidad colombiana algo que es obvio pero que en este país no es tal: que es mejor la paz que la guerra.


*Coordinador Nacional para Colombia del Movimiento holandés PAX.
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