“Petro convierte tradición en progreso: Ley 2578 une fe y desarrollo”

 Por. Editson Romero Angulo
 Periodista


Bogotá, junio de 2026. El presidente Gustavo Petro firmó la Ley 2578 del 1 de junio de 2026, que convierte el 9 de julio en festivo nacional en honor a la Virgen de Chiquinquirá, patrona de Colombia. Con este acto, el mandatario no solo otorga un nuevo día de descanso remunerado para todos los trabajadores del país, sino que también envía un mensaje político y cultural: su gobierno respeta y fortalece las tradiciones más arraigadas de la nación.

El camino legislativo: del Congreso a la Casa de Nariño


La iniciativa nació en el Congreso de la República y fue impulsada por representantes y senadores de distintas bancadas:

  • Wilmer Castellanos (Partido Liberal, Boyacá): autor principal del proyecto en la Cámara de Representantes.
  • Jahel Quiroga Carrillo (Pacto Histórico, Bogotá): senadora ponente en la Comisión Segunda, defensora de la iniciativa en el Senado.
  • Luis Miguel López Aristizábal (Centro Democrático, Antioquia): senador ponente en plenaria, quien respaldó el proyecto por su valor cultural y turístico.

El proyecto se tramitó como Proyecto de Ley 99/24 en Cámara y 374/25 en Senado, superando los cuatro debates reglamentarios. En abril de 2026 se aprobó la conciliación de textos y fue remitido al Ejecutivo. Finalmente, el presidente Petro sancionó la norma el 1 de junio de 2026, convirtiéndola en la Ley 2578.

 Un festivo con impacto inmediato

La norma establece que cada 9 de julio será festivo obligatorio. Este año, por aplicación de la Ley Emiliani, la jornada se trasladará al lunes 13 de julio, garantizando un beneficio laboral tangible para millones de colombianos.


Obras estratégicas para Boyacá

La sanción presidencial incluye un paquete de inversión pública a 10 años para Chiquinquirá y su región, con proyectos de infraestructura de alto impacto:

  • Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado Urbano
  • Transversal de Boyacá
  • Doble calzada Zipaquirá – Barbosa

Estas obras buscan modernizar la infraestructura, dinamizar el turismo religioso y fortalecer la economía regional, convirtiendo la devoción en motor de desarrollo.


Tradición frente al silencio de los críticos

El reconocimiento a la Virgen de Chiquinquirá adquiere un valor político adicional. Sectores que en el pasado advertían sobre supuestas tensiones entre el presidente y la Iglesia, o que reaccionaban con dureza ante declaraciones consideradas heterodoxas, ahora guardan silencio. La sanción de esta ley demuestra que, más allá de las polémicas, Petro se adhiere a la tradición y la convierte en política pública con efectos concretos.

Conciliación entre tradición y progreso

El trámite legislativo de la Ley 2578 muestra que, cuando se respeta la tradición y se atienden las necesidades materiales de las comunidades, es posible alcanzar acuerdos entre los más diversos sectores políticos. Liberales, progresistas y opositores de derecha coincidieron en respaldar una norma que une lo espiritual con lo social, lo cultural con lo económico. Este consenso evidencia que la defensa de símbolos nacionales puede convertirse en terreno fértil para la construcción de políticas públicas que beneficien a todos.