💧 Comunidades rurales blindan el agua: acuerdos voluntarios protegen más de 3.700 hectáreas en Cundinamarca
Por. Editson Romero Angulo
Periodista cundinamarqués
En un hecho histórico para la gestión ambiental del departamento, comunidades rurales de Sesquilé, Guatavita, Guasca, La Calera y Fómeque firmaron doce acuerdos voluntarios y colectivos para la protección del agua en las áreas de influencia del Páramo de Chingaza y el Embalse de Tominé. La iniciativa se enmarca en el proyecto Incentivos a la Conservación, una alianza público-privada liderada por la Gobernación de Cundinamarca, con el respaldo de la Alcaldía Mayor de Bogotá, el fondo de agua Alianza BioCuenca, la Fundación Santo Domingo y la Corporación Agua Somos.
🌱 Una alianza por el recurso hídrico
- Protección de
nacimientos de agua y bosques.
- Restauración
ecológica con siembra de especies nativas.
- Instalación de
bebederos, tanques de almacenamiento y sistemas sépticos.
- Fortalecimiento
productivo para mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales.
📊 Impacto directo en las comunidades
Gracias a los acuerdos, 106 familias propietarias de 116 predios fueron vinculadas a esquemas de conservación, que abarcan 3.706 hectáreas. La inversión destinada a incentivos entregados a las comunidades asciende a cerca de $1.700 millones, bajo la metodología de Pagos por Servicios Ambientales (PSA), un mecanismo que reconoce económicamente las acciones de protección ambiental.
“El proyecto de reforestación,
cercas vivas y tanques de agua fue muy favorable, ya que benefició a muchas
familias de nuestra vereda y de sectores vecinos. Como comunidad también nos
vimos fortalecidos con obras que beneficiaron a la escuela y al acueducto, mejorando
el saneamiento y el manejo del agua para cerca de 250 familias”, expresó Andrés García,
representante del acueducto Buenos Aires Bajo, en La Calera.
🌍 Acción colectiva para un futuro
sostenible
El secretario de Bienestar
Verde, Diego Leandro Cárdenas
Chala, destacó que estos acuerdos permiten estructurar esquemas
de Pago por Servicios Ambientales en cinco municipios, conservar ecosistemas,
garantizar el recurso hídrico y proteger la biodiversidad.
La metodología aplicada,
inspirada en el programa MiPáramo,
articula actores públicos, privados, comunitarios y académicos alrededor de la
protección del agua como eje de desarrollo y sostenibilidad territorial.
Este proceso reafirma que la acción colectiva y la corresponsabilidad
entre instituciones y comunidades son pilares fundamentales
para avanzar en la conservación del agua, el bienestar rural y la construcción
de una visión compartida de desarrollo sostenible en Cundinamarca.